domingo, 1 de abril de 2018

Riesgos

Que
Ilustración: Sara Herranz
tiemblen
los muelles de nuestra cama.

Que
sigamos
bailando
como si no hubiera un mañana.

Que
los miedos
desaparezcan
mientras lo hacemos bajo las sábanas.

Que
los temores
se evaporen
con las sonrisas y el sudor.

Que
el amor
venza
el sufrimiento y el dolor.

Ilustraciones: Sara Herranz
La vida supone riesgos
que todo ser
ha de correr.
Nadie está exento de ellos.
Por eso
(y ante la duda)
luchar
frente a sumirse
en el arrepentimiento.

lunes, 26 de febrero de 2018

Partida

El dolor, la tristeza,
los celos, la ira,
consumen lentamente
lo que pudo haber sido,
pero que, en realidad, jamás había sucedido. 


Todos ellos se debaten por aflorar 
y hacer romper, en mil pedazos, un corazón
ya abatido por los años,
los roces y los daños;
por hacerlo explotar
para así liberarse de la gran desazón:
la partida. 

"¿Por qué ya no existen 
amores de por vida
que hagan creer y soñar
con esa posibilidad?
¿Acaso no es factible?
¿Acaso es tan complicado?",
piensa el corazón, triste y desdichado, 
rebuscando, entre las piezas quebradas,
la felicidad. 

Como decía el gran Neruda:
"¿Por qué es tan corto el amor
y tan largo el olvido?"
Y he aquí mis grandes dudas:
¿Por qué todos los finales
culminan en tristeza
y no en alegría y entereza?
¿Por qué la partida
se ha vuelto pandemia?
Y, sobre todo, 
¿por qué, cuando la veo en alguien reflejada,
me duele tanto el alma 
que me apropio de su sentir? 
Qué maravilloso, pero qué difícil, 
es vivir. 

Hay tantas preguntas sin respuesta
en esta vida tan dulce y funesta...
Así es el oficio de la partida:
desmadejar rápida y misteriosamente, 
para luego recomponer dolorosa y lentamente.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Y, mientras tanto, miro las modas pasar

 Probablemente muchas personas, conociéndome en mayor o en menor grado, consideren que yo sea alguien aburrido; y es que seguir las modas está a la orden del día. Yo, personalmente, soy muy selectiva a la hora de seguir una tendencia u otra, fundamental y naturalmente por respeto y amor a mí misma.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Mi manera de vivir

 Una de las facetas buenas de la sociedad es la variedad que presenta: todos los que la componemos, afortunadamente, somos diferentes. Hace unos años no podría decir lo mismo con total seguridad, pero, a medida que voy viviendo más experiencias en este maravilloso regalo que es la vida, puedo afirmarlo con mayor convicción: es genial que todos seamos distintos. 

martes, 29 de agosto de 2017

Miedo

Miedo
a perder todo lo que he conseguido.
Miedo,
entre todo lo que he ganado,
a perderte.
Miedo
a abandonar mis sueños,
a dejar de ser feliz
y a quedar totalmente en soledad
en mitad de un túnel en completa oscuridad.

Miedo
a dejar de sentir
esas emociones alocadas y bonitas
que forman parte de mi alegría de vivir.
Miedo
a no quererte como te mereces.
Miedo
a defraudarme a mí misma y a quienes me rodean.
Miedo
a no estar a la altura adecuada.

Miedo
a no apreciar lo que estoy viviendo ahora mismo.
Miedo
a polarizar todos los asuntos
y a no encontrar un término medio.

Miedo a que mi vida sea un caos.
Miedo a todos esos fantasmas
que me hacen sufrir
y me impiden vivir.
Ese es mi mayor miedo.

jueves, 10 de agosto de 2017

"La sombra del viento" (Carlos Ruiz Zafón) (primera parte de la tetralogía "El Cementerio de los Libros Olvidados")

 La sombra del viento es el tercer libro que me he leído de Carlos Ruiz Zafón, escritor barcelonés asentado en Los Ángeles, que el pasado mes de febrero acudió al Centro Niemeyer de Avilés para presentar la última parte de la tetralogía "El Cementerio de los Libros Olvidados", El laberinto de los espíritus. Zafón es un autor que me gusta mucho por su forma de escribir, y he de decir que, tanto La sombra del viento como los otros dos libros que he leído (Marina y El palacio de la medianoche) me han encantado. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Pensamientos

Fuente de la imagen: http://pantoproject.com/detoxificacion-cerebral/
Prometió luchar hasta el final, hasta que no hubiera más posibilidades de vencer. No siempre iba a ganar, pero tampoco iba a dejarse derrotar. Esa era su filosofía.

Ella era una chica insegura, pero fuerte, que tenía un montón de rivales a su alrededor. Rivales que le hacían la vida imposible y que intentaban convencerla de que ella era de otra manera, distinta a la imagen que la joven tenía de sí misma, que era totalmente opuesta. Sin embargo, se dejaba arrastrar por temor a la incertidumbre, al futuro, al qué ocurriría dentro de unos cuantos años: si perdería a sus amigos, a sus familiares o a su pareja. Si se quedaría sola para siempre. Porque su tiempo de soledad le había marcado y le había hecho demasiado daño, y ahora que encontraba a gente auténtica, no quería perderla.

Entonces, cuando vio que sufría las críticas de sus enemigos, la chica, al ver que estos le causaban daño y que no le aportaban ninguna ayuda, decidió luchar para derrotarlos y, de ese modo, reivindicar su verdadera identidad: aquella que no le dictaban aquellos malvados entes, ni aquellos sentimientos consecuencia de sus hirientes palabras. Ella sabía quién era: conocía perfectamente sus valores y los objetivos que tenía en su vida. Desde que empezó a luchar lo tenía todo claro, y se juró a sí misma no dejarse guiar por aquellos diablillos que solo le deseaban lo peor.